Beatriz Hagel
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“La noche madrileña” 
pintura de un mural próximo a una plaza de Madrid. 
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Las tablas de la artista se bañan con generosidad de colores cálidos, no primarios, pero casi. Contrasta en la realidad la calidez de unos colores calientes (incluso los azules lo parecen) con la frialdad del tema que tocan y el soporte que los sujeta, casi siempre madera. Me gusta disfrutar con una temática tratada con novedad: la denuncia social o clamor a la sociedad demandada por esa misma sociedad, que a su vez, con complicidad, reclama la atención del espectador. Una temática la que recogen sus tablas  que, en su puro tratamiento filosófico, desde posturas conservadoras, daría miedo y por ello, frío.  Hagel, sin embargo, a mi modo de ver, lo transforma en un “insulto cariñoso” a la cara del que mira. 

Ulises Tales
 

 

 
 

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